Una noche de verano, numero 13, miraba las estrellas perdida en un mar de recuerdos. Como le gustaría estar allá, a su lado. Hacía ya dos años que se había marchado dejando solo un beso en el pasado. Se podía ser feliz sin amor,si, pero era una felicidad efímera que se desvanecía frente al primer recuerdo.
Bajó la mirada al suelo, no ella nunca la amaría. De pronto sintió como un hombre se sentaba a su lado. Era Mr. Kyuzo, ese anciano que parecía llevar sabiduría de décadas pero que en pocas ocasiones compartía con los demás. Tomó la mano de Milla y la miró sin los anteojos, sus ojos eran oscuros y profundos, él sabía que había ocurrido aunque nunca se lo hubiera contado.
Cuando la vio llegar de nuevo a la base con el rostro brilloso supo que no debió haberse ido. Kyuzo sabia que Milla jamás encontraría al hombre de su vida, porque no le gustaban. Él era conservador pero respetaba las elecciones de los demás. Al llevar a Milla con Noodle sabía que quizás…pero nunca midió hasta donde llegaría ese vínculo entre ellas.
Noodle también la extrañaba, cada vez que hablaba con él preguntaba por ella. Ambas se sentían solas y a un hombre como Kyuzo eso lo destrozaba. Él mismo sabía lo que era el amor, solo se demuestra que es verdadero en el desapego. Cada vez que la veía a Milla la veía a ella. Ooh..alexandra…decia para sí.
--FLASHBACK--
La maestra de Milla, Alexandra, fue junto con él, los que iniciaron la rebelión contra Akira. Huyendo se conocieron y pronto el amor se presentó entre ellos. Kyuzo en ese entonces estaba tranquilo sabiendo que Noodle estaba en buenas manos, nunca le habló a Alexandra sobre ella quizás porque cuando estaba a su lado el mundo desaparecía de sus ojos. Hasta que una noche, de nunca olvidar, fueron sorprendidos por los TJ (terroristas japoneses), quienes los capturaron. Intentaron escapar, pero eran demasiados y ellos estaban solos.
Kyuzo llamó a un mensajero que pasara por ellos, que estaban siendo perseguidos en medio de desierto.
Llegó el avión pero no podía aterrizar, los terrorista atacaban con un fuerte armamento. El avión bajó igual, y Kyuzo subió tomó la mano de Alexandra pero esta lo soltó.
_ No lo lograremos Kyu, váyanse yo me encargo de ellos.-dijo mientras le indicaba al piloto donde debía llevar a Kyuzo-.
_ No te dejare aquí, Alexandra, yo…-Kyuzo no entendía- no puedo.
_ Kyu, se lo que hago mira Max te llevará a la base rusa, por favor cuida a Milla. -y le dio un sobre- Ya vete! No hay tiempo!
Kyuzo estaba apunto de voltearse cuando Alexandra lo da vuelta y le da su primer y último beso.
Una vez que el avión tomo altura, Alexandra abrió su mochila y de ella sacó una bomba.
Y después nada
--FLASHBACK—
Mr. Kyuzo jamás la olvidaría, más allá de no entender nunca por qué decidió salvarlo a él, un hombre de ciencia, frío y sin experiencia en la vida, para cuidar a una niña. Pero después de un tiempo se quedo tranquilo pensando "ella siempre decía que uno tiene mucho que aprender en esta vida", quizás ella deseaba enseñarle algo que debía aprender solo.
Así fue como se hizo cargo de Milla, tenía unos 14 cuando sucedió lo de Alexa y con solo ver como tomó la noticia supo que tenia que cuidarla. Estaba tan frágil, tan sola, tan temerosa… tan… parecida a Alexandra. Después de ver los registros entendió, Milla era la hija de Alexandra, pero nunca se lo dijo. Además de no decirle la verdadera condición de la niña. Kyuzo intentó ayudarla, enseñarle, pero parecía tan cerrada que llegó a pensar que era autista. Después de dos años su actitud empezó a salir, sabía que confiaba en él. Viajaron, escaparon y continuaron la misión que Alexandra dejó a su cargo.
Él siempre sintió como si todo estuviera escrito, algo le decía que no debía sorprenderse, que lo que pasaba debía pasar, todo tenia una razón de ser.
Al ver a Milla tan triste, temía que volviera a ser ese ente que vio en una Rusia olvidada. Intentó hasta el cansancio convencerla de que volviera a ver a Noodle, pero la rusa siempre se negaba a hacerlo.
Esa noche parecía especial, Kyuzo sostuvo su mano e intentó nuevamente.
_ Milla-san deberías ir a visitar a Noodle-chan, ella te extraña.-dijo con voz serena-.
_Y dejarte todo el trabajo.-dijo la rusa- no podría, aquí queda mucho que hacer, llegaran nuevos reclutas y los niños, tu sabes…
Kyuzo la interrumpe.
_ Ellos estarán bien, saben que regresaras, pero creo que necesitas hablar con Noodle-chan, Milla…- la miro con los ojos de un brillo particular-.
Paso un tiempo en silencio, la rusa sonrió y contestó:
_ Está bien, volveré... -algo dudosa como siempre-.
De esta forma Milla Kish volvió a pisar Inglaterra, mas crecida y segura de sí. Su vida había cambiado y gracias a ello una luz de alegría encendía su corazón cuando necesitaba consuelo. Tomó su mochila y bajó del taxi. Ya estaba allí, no había paso atrás. A pesar de no saber qué decir, cómo actuar, siguió adelante. Solo debía tocar el timbre y entrar a enfrentar la verdad; o vivir arrepentida de nunca haberlo intentado.
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